FDR DANCE COMPANY

Eye can draw you
Por Juan Carlos Islas
La segunda función dancística del 43° Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, estuvo para el olvido. Una gran decepción fue la propuesta de Fernando Domínguez. En sus más de cuatro décadas, no se había observado un trabajo de tal magnitud, sin nada de danza en sus noventa minutos.
La mañana de este domingo 23 de julio en la Sala de las Musas del Museo Leonora Carrington, sucedió lo inexplicable. Unos 100 asistentes, se fueron colocando en sus asientos, al centro de la sala se diseñó un circulo con mesas y algunos caballetes improvisados, el staff del Festival comenzó a invitar a los que fueran a dibujar, desde ese momento todo colapso y ni siquiera había comenzado la presentación.
Una pantalla proyectaba las indicaciones para el público y para los bailarines. De pronto uno de los bailarines , comenzó a bailar dentro del círculo, mientras los que iban a dibujar comenzaban sus trazos, de pronto algunos espectadores se comenzaron a levantar de sus asientos y caminaban alrededor del círculo, según ellos para ver lo que estaban haciendo los dibujantes. En la pantalla comenzó una cuenta regresiva, indicando que el bailarín se convertía en modelo y que a partir de ese momento, tenían en promedio 3 minutos para dibujarlo. La locura total, personas obstaculizando la vista, un bailarín modelo, unos incipientes dibujantes, una pantalla dando absurdas indicaciones. Todo menos danza, en un Festival que está dedicado al arte del movimiento.
Sin duda, lo que pretendió Fernando Domínguez no fue en absoluto del agrado del público. Los asistentes al ver el tedio de la propuesta, comenzaron a charlar entre sí, a ver su celular, a ver el techo, en fin. Así transcurrió la función, con la misma dinámica. Para concluir su desastre, Fernando Domínguez optó por que los últimos 20 minutos de la función fueran para modelar.
¿Quién autorizo este performance? Y lo más lamentable ¿Cuánto costo esto?
TRAS BAMBALINAS
El director general del Centro de las Artes, Miguel Ángel Romero Miranda, a pesar de que la función era en el espacio a su cargo, llego tarde y se fue antes de que concluyera. El señor acompañado de dos damas, el poco tiempo que estuvo se dedicó a tomar agua y a saludar.
El más entusiasta dibujante en la función fue el director del Instituto Potosino de Bellas Artes, Marco Villa, quizá ese boceto que realizo, es hasta este momento su más trascedente proyecto cultural desde que asumió el cargo.
La función fue tan aburrida que el señor Carlos Reyes Martínez, director general de Desarrollo Cultural, no dudo, en ponerse a platicar con la esposa de otro funcionario de la Secretaría de Cultura. Así las cosas.

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