¿De dónde viene el término «tercera edad»?

En el lenguaje cotidiano, es común escuchar que las personas mayores son llamadas «de la tercera edad». Pero ¿de dónde proviene esta expresión y por qué se utiliza?


El término «tercera edad» comenzó a utilizarse ampliamente a mediados del siglo XX, cuando las sociedades comenzaron a clasificar las etapas de la vida con mayor claridad, sobre todo por razones estadísticas, de salud pública y políticas sociales. Se desarrolló una clasificación general basada en tres etapas principales:

1. Primera edad: la infancia y adolescencia, cuando las personas están en formación y desarrollo.


2. Segunda edad: la adultez productiva, generalmente desde los 18 hasta los 60 años, donde se trabaja, se forma una familia y se participa activamente en la sociedad.


3. Tercera edad: a partir de los 60 o 65 años, dependiendo del país, cuando las personas se jubilan y comienzan una nueva etapa caracterizada por el retiro laboral, pero también por la experiencia acumulada y la búsqueda de bienestar en otros aspectos de la vida.


Esta forma de dividir la vida ayudó a visibilizar a los adultos mayores como un grupo social con necesidades y derechos específicos, incluyendo salud, seguridad social, participación y respeto.

¿Es correcto decir «tercera edad»?

Aunque es un término ampliamente aceptado, en algunos contextos se considera más apropiado usar expresiones como «personas adultas mayores» o simplemente «adultos mayores», que son más inclusivas y menos susceptibles a estigmatización. De hecho, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan estos términos, ya que reflejan una visión más respetuosa y actualizada.


Algunos estudios y corrientes gerontológicas hablan incluso de una «cuarta edad», que suele referirse a personas mayores de 80 o 85 años, especialmente cuando enfrentan condiciones de mayor dependencia física o cognitiva. Sin embargo, este término aún no es de uso común fuera de entornos especializados.

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