México atraviesa una transformación demográfica significativa. Entre 2000 y 2023, el número total de embarazos en el país cayó un 26%, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), siendo las generaciones jóvenes las que más han reducido su tasa de natalidad.
Las mujeres menores de 30 años registraron una baja de entre 38% y 45% en los nacimientos. En adolescentes de 15 a 19 años, los nacimientos pasaron de 433 mil 600 en el año 2000 a 238 mil 404 en 2023. Entre mujeres de 20 a 24 años, la cifra descendió de casi 800 mil a poco más de 347 mil, lo que representa una caída del 43.6%.
El grupo de 25 a 29 años también muestra una baja considerable: de 686 mil nacimientos en 2000 a 426 mil en 2023, es decir, 38% menos.
Los factores que explican esta tendencia incluyen incertidumbre económica, inestabilidad emocional, cambios ideológicos y el efecto de décadas de campañas de salud reproductiva. La especialista de la UNAM, Itzel Sosa, lo describe como «infertilidad estructural», es decir, condiciones sociales, económicas y ambientales que desincentivan la reproducción.
Además, las nuevas generaciones tienen una visión pesimista del futuro, lo que también influye en la decisión de no tener hijos.
Actualmente, la tasa de fertilidad en México es de 1.6 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo generacional recomendado por la ONU (2.1). Esta tendencia preocupa por sus posibles consecuencias en los sistemas de salud, pensiones y cuidado de adultos mayores.
