Un hombre de nacionalidad irlandesa fue hospitalizado tras presentar una severa inflamación en el brazo, producto de haberse inyectado su propio semen durante 18 meses en un intento por aliviar un dolor lumbar crónico.
Según el reporte médico, el paciente acudió al hospital con enrojecimiento e hinchazón en el brazo derecho. Al ser interrogado sobre su estado de salud, confesó que desde hacía año y medio se aplicaba su fluido seminal en el músculo y en ocasiones directamente en el torrente sanguíneo, tres veces al mes, como un tratamiento “alternativo” para el dolor que desarrolló tras levantar un objeto pesado.
No se tiene conocimiento documentado de que el uso intravenoso de semen tenga beneficios terapéuticos en seres humanos. Aunque existen algunos estudios experimentales en animales como conejos y ratas, no hay evidencia científica que respalde esta práctica.
El caso fue reportado en una publicación médica como una advertencia sobre los riesgos de la automedicación y los peligros de inyectarse sustancias no diseñadas para ese fin. Además, subraya los potenciales daños a vasos sanguíneos y tejidos blandos provocados por procedimientos realizados sin supervisión médica.
