Madres, abuelas y abuelos, ambas generaciones tienen una fuerza increíble que se ve en su lucha diaria para que a los hijos y nietos no les falte de nada. Muchos abuelos son, de nuevos, héroes para esos padres que deben trabajar y se hacen cargo, de manera altruista y con todo su amor incondicional de sus nietos.
Pero, aunque otros muchos abuelos no puedan hacerse cargo, siguen siendo esa luz que guía a los nietos. Los abuelos y las abuelas, siempre son esas personas maravillosas que colman de amor a los seres inocentes más pequeños de la familia.
Gracias, abuelas
Gracias, abuelas, por ser esas mujeres fuertes que seguís acurrucando a los bebés y a los niños pequeños, ahora llamados nietos, que os hacen sentiros más vivas que nunca.
Siempre están disponibles para los hijos y nietos a mitad de la noche porque son lo más importante de la vida, pase lo que pase. Les encanta compartir los momentos con ellos, porque lo son todo para ellas.
Del mismo modo, gracias, abuelas, por ser mujeres a las que no les falta un abrazo en el momento oportuno, toman fotos y las imprimen porque saben que los recuerdos están mejor guardados en un álbum de fotos que en una memoria de teléfono.
Gracias por mostrarnos que la belleza no se encuentra en el físico, ni en el pasado, sino en los ojos y en el corazón. Gracias por compartir con toda la familia la alegría, sabiduría y las ganas de hacer las cosas siempre bien.
De nuevo, gracias por equivocaros y mostrarnos lo importante que es aprender de los errores. Vernos cantar es toda una maravilla para los nietos y, cuando bailan con ellas, es la mejor fiesta que pueden recordar siempre. Ver divertirse a los nietos junto con las abuelas y los abuelos es, sin duda, el mejor tesoro que una madre o padre puede tener.
Son maravillosas
Las abuelas son necesarias en la vida porque la cocina, los pasteles, las conversaciones y todo se convierte en especial porque no es infinito, es efímero y hay que disfrutarlo mientras se pueda. Solo de pensar en lo maravillosas que son el corazón se vuelca de
Gracias por ser el tipo de abuelas que disfrutan con nuestros hijos. Del tipo que asiste a los eventos importantes con su familia, quienes animan a enseñar sobre valores y a ayudar a fomentar corazones compasivos y amables.
Gracias por ser el tipo de abuelas que ofrecen cuidar a los niños cuando saben que los padres necesitan salir con urgencia. Esos padres afortunados saben que no tienen nada de qué preocuparse mientras sus hijos estén a su cuidado.
Gracias por ser el tipo de abuelas que se sientan y pintan con sus nietos. Quienes hacen play-doh y construye torres. Quienes leen cuentos con ellos y realizan todas las actividades que los pequeños proponen con su imaginación ascendente. Las solicitudes son prueba de lo especial que les haces sentir.
De nuevo, gracias por ser de esas abuelas que compran zapatos nuevos y dan dinero a escondidas a los nietos. De esas abuelas que siempre llevan un regalo cuando visitan o cuando llegan las fechas especiales, como los cumpleaños. Pero, sobre todo, gracias por ser de esas abuelas que pasan tiempo con sus nietos y en familia. ¡Ese es, sin duda, el mejor regalo!
Te queremos con todo nuestro corazón
Son muchas las generaciones que existirán gracias al esfuerzo. Nuestra casa está llena de recuerdos que se van actualizando con las llegadas de los nietos. Nuestro refri cambia los imanes de los sitios a los que viajaste por los dibujos de los nietos que dicen todo lo que nos quieren.
Vuestros brazos siempre son el mejor refugio y el mejor hogar. Nuestra cocina siempre será la mejor del mundo, y hablar con ellas siempre será el mayor tesoro.
Gracias por todo lo que hacen, por quienes son y porque gracias a eso, nuestra descendencia seguirá creciendo y seguirán siendo personas maravillosas porque las abuelas son el que el legado de valores y un amor incondicional por la familia que nunca debe perderse.
La vida es mejor gracias a las abuelas; ellas son el bastón que a todos nos ayuda a avanzar, incluso a pesar de que ellas no estén a nuestro lado porque la naturaleza haya hecho que se tengan que marchar…
Su sabiduría y todo su amor incondicional seguirán dentro de nuestros corazones. Ellas, las abuelas, seguirán siendo esa luz que guiará a los nietos y a todos los que hayan tenido la suerte de forma parte de su familia. Gracias, abuelas, maravillosas mujeres de pelo de plata y corazón de oro.
