La Luna de Fresa de este año, visible las noches del 10 y 11 de junio, será la más baja del cielo en casi dos décadas para el hemisferio norte, según astrónomos. Este fenómeno se debe a la combinación de la fase llena, la inclinación orbital lunar y un ciclo astronómico llamado precesión nodal, que ocurre cada 18.6 años.
Durante este ciclo, la órbita lunar se inclina al máximo respecto al ecuador celeste, provocando lo que se conoce como una “gran parada lunar”. Esto afecta directamente la altura a la que la Luna aparece en el cielo. En esta ocasión, coincidirá con el solsticio de junio, cuando el Sol está más alto y la Luna llena aparece más baja.
Aunque el nombre «Luna de Fresa» podría sugerir un color rojizo, no se tiñe de ese tono por sí sola. El término proviene de las tribus algonquinas del noreste de América del Norte, quienes relacionaban esta luna llena con la cosecha de fresas silvestres.
La baja posición de la Luna hará que en algunas regiones del norte, como Groenlandia o el norte de Canadá, apenas se eleve sobre el horizonte. Por el contrario, en el hemisferio sur será visible en lo alto del cielo.
Además, la atmósfera terrestre puede generar un efecto óptico que tiña la Luna de tonos anaranjados o rojizos al estar tan cerca del horizonte, aunque su superficie no cambia realmente.
El mejor momento para observarla será la noche del 11 de junio, y se recomienda buscar lugares sin obstáculos visuales ni contaminación lumínica. No se requiere telescopio para disfrutar de este espectáculo celeste.
Como añadido astronómico, el 6 de junio la Luna ocultará a Spica en el hemisferio sur, y el 10 ocultará a Antares desde Australia. En julio ocultará a Régulo, completando una serie de ocultaciones de estrellas brillantes.
