Cada 2 de junio se conmemora el Día Internacional de la Trabajadora Sexual, una fecha que busca visibilizar la lucha por los derechos humanos, laborales y sociales de quienes ejercen este trabajo en contextos muchas veces marcados por la discriminación, la violencia y la invisibilidad.
La fecha se originó en 1975, cuando un grupo de trabajadoras sexuales en Lyon, Francia, tomó una iglesia para protestar por la violencia policial y exigir mejores condiciones. Su valentía encendió un movimiento que hoy sigue vigente en muchas partes del mundo.
Este día no celebra el estigma, sino la dignidad y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Recordemos que hablar de trabajo sexual no es promoverlo, es reconocer la realidad de miles de mujeres y personas que lo ejercen, y abrir paso a políticas públicas más humanas, justas y seguras.
Hoy más que nunca, urge dejar de lado el prejuicio para escuchar sus voces, respetar sus decisiones y exigir que ningún trabajo se ejerza sin derechos ni protección.
