A horas de la inédita elección judicial del 1 de junio en México, organizaciones civiles, académicos y ciudadanos se debaten entre votar o abstenerse. Mientras algunos temen legitimar un proceso que consideran manipulado, otros creen que participar puede evitar el triunfo de perfiles peligrosos.
“Cada voto cuenta”, advierte la analista Viri Ríos, ante la posibilidad de que ministros sean electos con apenas medio millón de votos. Coincide Miguel Meza, de Defensorxs, quien asegura que aún hay perfiles rescatables. En contraste, figuras como María Amparo Casar y el exconsejero Marco Baños optan por no votar, alegando falta de transparencia, información y tiempo para un voto razonado.
Entre dudas, llamados al voto informado y protestas convocadas, miles de ciudadanos siguen sin decidir si acudirán o no a las urnas para elegir a más de 2,600 cargos judiciales que marcarán el rumbo del Poder Judicial en la próxima década.
