Muchas personas aseguran que sienten dolor en las rodillas antes de que llueva. Lejos de ser un mito, la ciencia ha encontrado una explicación: los cambios en la presión barométrica.
Cuando baja la presión del aire —lo que ocurre antes de una tormenta— los tejidos del cuerpo pueden expandirse ligeramente. Si hay una zona inflamada o dañada, como una rodilla con artritis o una vieja lesión, ese cambio puede causar dolor o sensibilidad.
Estudios en Estados Unidos y Reino Unido confirman que el dolor articular puede aumentar en días lluviosos, fríos o con viento, especialmente en personas con artritis, lesiones previas o de edad avanzada.
¿Qué hacer para aliviarlo?
Aplicar calor local
Realizar estiramientos suaves
Evitar la humedad y el frío
Consultar al médico si el dolor es frecuente
Usar apps que muestren cambios en el clima y presión
El cuerpo, en especial las rodillas, puede ser un buen detector del clima. Si lo sientes, es probable que la lluvia esté por llegar.
