MrBeast desata polémica por grabar en ruinas mayas protegidas


El popular youtuber MrBeast ha vuelto a generar controversia, esta vez por su más reciente video grabado en zonas arqueológicas del sureste mexicano. Titulado “Sobreviví 100 horas dentro de un templo antiguo”, el video muestra al creador de contenido explorando templos mayas en Campeche y Yucatán, accediendo a áreas restringidas y manipulando objetos arqueológicos. El video que casi suma 45 millones de vistas, ha provocado una ola de indignación en redes sociales.

En el clip, MrBeast presume que recorrerá “docenas de templos antiguos” con secretos ocultos por los mayas. Lo que más molestó a los internautas fue escucharlo decir: “¡No puedo creer que el gobierno nos deje hacer esto! Es una locura, ni siquiera a los arqueólogos se les permite estar aquí”. La frase fue percibida como un acto de arrogancia y de privilegio por parte del influencer, especialmente considerando que los mexicanos no pueden acceder a esos mismos espacios.

Lo más polémico fue cuando uno de sus acompañantes sacó de su mochila una máscara de jade, usada en rituales funerarios por la cultura maya. Además, grabaron dentro de estructuras protegidas, subieron pirámides de noche y hasta hicieron descender un helicóptero sobre zonas arqueológicas como Chichén Viejo, conocido como “la puerta del inframundo”.

“¿Cerraron Chichén Itzá para ti?”
“Qué bien, si no eres un turista rico, eres golpeado a palos por los residentes”
“Espero que Kukulkan te maldiga”, son algunos de los comentarios que se leen en el video.

Hasta el momento, se desconoce si MrBeast obtuvo permisos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o del gobierno estatal. El influencer agradeció las “facilidades” otorgadas por las autoridades mexicanas, pero no detalló si tramitó los permisos correspondientes.

Según la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas, el acceso, grabación o manipulación de bienes arqueológicos sin autorización puede derivar en multas de hasta 50 mil pesos y, en algunos casos, hasta en sanciones penales. Si el INAH no aprobó formalmente esta intervención, podría iniciarse una investigación.

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