Las mamás han llegado con fuerza a las redes sociales. Algunas lo hacen para compartir momentos con sus hijos, otras para estar más cerca de lo que hacen, y unas cuantas más… simplemente porque ya se sintieron influencers. Pero como todo en la vida digital, hay cosas buenas, malas e incómodas que surgen cuando mamá se vuelve activa en redes sociales.
Lo bueno: el toque maternal que necesitábamos
Compartir amor y ternura: Nadie como mamá para llenar tus fotos con comentarios como «Mi bebé hermoso, te amo mucho» aunque tengas 28 años y barba.
Difundir buenos valores: Las mamás suelen compartir mensajes positivos, reflexivos y llenos de fe, que a veces son justo el respiro que necesitamos entre tanto caos digital.
Apoyo incondicional: Mamá siempre dará like a tus publicaciones. Aunque subas una foto del cielo nublado, ahí estará su reacción con corazón y su comentario: «Qué hermoso, hijo.»
Lo malo: cuando mamá no sabe cómo funcionan las redes
Publicaciones accidentales: ¿Cuántas veces ha subido una foto borrosa o una captura de pantalla sin querer?
Cadena va, cadena viene: Las mamás son blanco fácil de noticias falsas y cadenas tipo “Si no compartes esto, algo malo pasará”.
Sobreexposición: Algunas comparten TODO. Desde el desayuno hasta conversaciones privadas con sus hijos… que claramente no eran para el mundo.
Lo incómodo: cuando la línea se cruza
Comentarios fuera de lugar: Nada como ver que mamá comentó en tu selfie: “Esa no es la blusa que te compré, ¿verdad?” o “¿Y ese joven que sale contigo quién es?”
Stalkeo nivel experto: Mamá ya vio con quién sales, a quién le diste like, y lo que hiciste en 2016. Y sí, te lo va a decir en vivo.
Etiquetas innecesarias: Te etiqueta en publicaciones religiosas, recetas de comida que no haces o memes de “el hijo favorito”… y lo peor es que los ve todo el mundo.
Porque detrás de cada post fuera de lugar, hay una mamá que nos quiere, nos cuida y quiere formar parte de nuestra vida, aunque sea con un sticker de piolín que diga “Buenos días”. Si la tienes activa en redes, disfrútala, ayúdala a no caer en trampas digitale y respira profundo cuando suba una foto tuya incomoda.
