Durante años, se ha repetido una cifra clave en demografía a 2.1 hijos por mujer. Esa era, supuestamente, la tasa de reemplazo necesaria para que una población se mantenga estable. Pero un nuevo estudio publicado en la revista científica PLOS One pone esta cifra en duda.
Según los investigadores, en contextos críticos como guerras, pandemias o migraciones masivas, ese promedio ya no es suficiente. Y la razón principal es un concepto poco considerado hasta ahora: la aleatoriedad demográfica.
Es la variabilidad natural en el número de hijos que tiene cada persona. Aunque el promedio sea 2.1, muchas personas no tienen hijos, otras tienen uno, y pocas tienen muchos. Esta desigualdad se vuelve crucial cuando las condiciones del entorno no garantizan estabilidad.
El estudio titulado «Threshold fertility for population survival in a changing environment» propone que, en escenarios inciertos, se necesitan al menos 2.7 hijos por mujer para evitar la extinción de una población a largo plazo.
En países con alta mortalidad, como Afganistán o Sierra Leona, el número sube incluso a 3.3 hijos por mujer, debido a que menos del 60% de los nacidos llegan a la adultez.
El estudio también analiza la baja tasa de natalidad actual en muchos países desarrollados:
Corea del Sur: 0.87
Italia: 1.29
Japón: 1.30
Canadá: 1.47
Alemania: 1.53
EE. UU.: 1.66
Francia: 1.79
Estos datos están muy por debajo de los mínimos propuestos para sostener el crecimiento poblacional, lo que pone en riesgo la continuidad generacional a largo plazo.
Otro factor que agrava el panorama es el llamado estrés matrimonial: cuando hay más hombres que mujeres, muchas personas no logran formar pareja ni tener descendencia. Esto también impacta en la natalidad y puede acelerar la reducción poblacional.
Más que alarmarse, el estudio propone ajustar los modelos demográficos y tomar decisiones informadas sobre políticas públicas, salud reproductiva y planificación familiar. La clave está en actuar con base en datos actualizados y entender que el mundo ha cambiado.
Lo que parecía una fórmula fija (2.1 hijos) ya no aplica igual en todos los contextos. Factores como crisis globales, salud, economía, migración y estructura social influyen cada vez más en la viabilidad de mantener poblaciones estables.
Este estudio no busca generar miedo, sino abrir el debate: ¿cómo queremos enfrentar el futuro de la humanidad?
