Quienes encontraron el niño en la rosca del 6 de enero tienen el compromiso de ofrecer tamales y atole a familiares y amigos, convirtiendo esta fecha en un momento de convivencia y gratitud.
El Día de la Candelaria tiene raíces en la tradición católica, conmemorando la presentación del Niño Jesús en el templo 40 días después de su nacimiento. En México, esta celebración se fusiona con costumbres prehispánicas, como la ofrenda de maíz a los dioses, de ahí la relación con los tamales, alimento hecho a base de maíz.
En muchas familias, se viste y presenta al Niño Dios en la iglesia, con atuendos que van desde el clásico blanco hasta trajes de santos o advocaciones marianas. Esta costumbre refleja la devoción y el cariño con que se mantiene viva la fe.
El punto culminante de la festividad es la tamaliza. Existen tamales de diferentes estilos según la región, como los oaxaqueños envueltos en hoja de plátano, los norteños más secos y los dulces de colores vibrantes. Todo acompañado de un buen atole o champurrado.
El Día de la Candelaria es una oportunidad para reunirse, agradecer y compartir, manteniendo vivas las tradiciones que nos unen como familia y sociedad.
