Científicos descubren un continente perdido cerca de México



En un asombroso descubrimiento, un equipo de científicos de la Universidad de Derby en el Reino Unido ha identificado un continente perdido, conocido como el protomicrocontinente del Estrecho de Davis. Este antiguo continente, que se formó hace aproximadamente 60 millones de años, se encuentra ubicado entre Canadá y Groenlandia, relativamente cerca de México.

El hallazgo se realizó de manera accidental mientras los investigadores analizaban los movimientos de las placas tectónicas en la región del brazo sur del Océano Ártico. La masa de tierra, que mide 155 kilómetros de largo, yace bajo el Estrecho de Davis. Según los científicos, el protomicrocontinente se separó de Groenlandia hace unos 118 millones de años, debido a la división tectónica entre Canadá y Groenlandia.

El doctor Jordan Phethean, uno de los principales investigadores del estudio, explicó que la formación de microcontinentes es un proceso continuo, influenciado por eventos como terremotos. Este fenómeno podría llevar a futuras separaciones de microcontinentes, por lo que comprender la formación de estos bloques tectónicos es crucial para predecir su evolución futura.

El Estrecho de Davis es conocido por albergar una de las mayores concentraciones de estructuras de falla, con cambios bien definidos en el movimiento de las placas tectónicas. Los científicos creen que estos hallazgos proporcionan información valiosa sobre los procesos geológicos que han dado forma a la Tierra y podrían ayudar a predecir futuras formaciones de microcontinentes. Además, la investigación tiene implicaciones globales, ya que los métodos y resultados podrían aplicarse a otros microcontinentes, como el de Jan Mayen al noreste de Islandia y Gulden Draak Knoll frente a la costa de Australia Occidental.

El estudio revela que la expansión del fondo marino, que contribuyó a la ruptura del protomicrocontinente, cambió de dirección de noreste-suroeste a norte-sur. Este proceso duró aproximadamente 33 millones de años y cesó cuando Groenlandia colisionó con la isla Ellesmere, situada al norte.

Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la historia geológica de la región, sino que también subraya la importancia de seguir investigando las dinámicas tectónicas para comprender mejor los procesos que continúan moldeando nuestro planeta.

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