Dante Emiliano, un niño de apenas 12 años, falleció por heridas de bala mientras intentaban secuestrarlo cerca de la casa de su abuela en Paraíso. En un acto de valentía y desesperación, Dante luchó contra sus agresores, quienes finalmente le dispararon, dejándolo tendido en el suelo. Testigos del trágico suceso relataron que el niño, gravemente herido, gritaba de dolor y suplicaba por su madre y su abuelita, sus últimas palabras resonando con desesperación: «No me quiero morir».
La tragedia ocurrió tan rápido que la ayuda médica no logró llegar a tiempo. Dante fue trasladado al hospital, pero lamentablemente falleció a causa de las heridas. Hasta el momento, no hay detenidos por este horrendo asesinato, y la comunidad está consternada y exigiendo justicia.
Rubí Rodcort, maestra de Dante, lo recordó como un «ángel lleno de energía» y destacó su carácter alegre y su dedicación en la escuela. Yaditzi Villegas, otra de sus profesoras, lamentó profundamente la pérdida de un alumno que siempre alegraba el aula con su presencia.
La indignación y el dolor se han volcado en las redes sociales, donde se ha organizado una reunión en el parque central de Paraíso el próximo 25 de mayo. La comunidad se unirá para exigir justicia y mayor seguridad, clamando por un cambio que evite que tragedias como la de Dante vuelvan a ocurrir.
En medio del dolor, la pregunta que resuena entre todos es: ¿Qué más necesitamos para indignarnos y actuar? La pérdida de Dante Emiliano no puede quedar impune, y su súplica, «No me quiero morir», debe convertirse en un llamado a la acción para toda la sociedad.
